Rajoy preparado su discurso contra Ciudadanos

Algunos veteranos del PP, de la generación política de Mariano Rajoy, no esconden en privado el nerviosismo por la debilidad del partido cuando faltan cinco meses para las elecciones españolas. Los cambios a la cúpula de la calle Génova que se han anunciado esta semana no han servido para calmar la desazón de unos dirigentes que, con los resultados del 24-M a la mano, se ven abocados al precipicio. Barones territoriales como Juan Vicente Herrera, de Castilla y León, ya han avisado el presidente español que el mensaje de la gente a las urnas es inequívoco: quieren caras nuevas.

La respuesta de Rajoy ha sido más Rajoy. Es decir, más control del partido a través de su cabeza de gabinete, Jorge Moragas, que deja en un incómodo segundo plano la secretaria general, María Dolores de Cospedal. Sin embargo, los retoques al organigrama popular no son un enrocament de la cabeza del ejecutivo. Sus movimientos -y el discurso que pronunció jueves– tienen una clara intencionalidad: a corto plazo, preparar el PP para competir con Ciutadans; a medio, acortar distancias para pactar en un mapa previsiblemente muy fragmentado.

La hora de los platós de televisión

En los últimos meses, Rajoy se ha olvidado de la gran coalición con el PSOE. Ha constatado que el bipartidismo no vende -ha caído 13 puntos entre las municipales del 2011 y las del 2015- y que el líder socialista, Pedro Sánchez, ha optado por una política de pactos con Podemos, dejando el centro a cuerpo descubierto. Es este espacio el que el presidente español quiere recuperar contra reloj, a pesar de las iniciativas de tipo ideológico aprobadas en solitario esta legislatura. El fracaso de Esperanza Aguirre en Madrid y la posición de fuerza de Cristina Cifuentes, situada menos a la derecha, permiten a la dirección mantener a raya los sectores aznaristes que siempre intentan tensar el partido hacia el extremo. Que el ministro José Ignacio Wert saliera del gobierno también ayudaría a este lavado de imagen.

En el camino para recuperar las clases medianas, C’s es el gran contrincante y, a la vez, el único potencial aliado, admiten fuentes del PP. Por eso, su estrategia es ahora ciutadanitzar los populares para seducir las clases medianas desencisades sin romper puentes con Albert Rivera. En esta operación, Rajoy ha situado como vicesecretarios generales Pablo Casado y Andrea Levy: dos personas jóvenes -de la generación de Rivera-, con capacidad mediática y con un currículum limpio, capaces de presentar batalla a los platós de televisión y hacer bandera de la regeneración democrática sin piedras a los bolsillos. Gañe, en cambio, el fichaje de Fernando Martínez-Maillo, ahora vicesecretario de organización, sobre quién plana la sombra de una imputación por el caso Caja España.

Los nuevos responsables de comunicación y de estudios y programas de los conservadores tomarán protagonismo los próximos meses, sobre todo a partir de la conferencia política del fin de semana del 11 de julio. Su objetivo será vender aire fresco y alejarse del tono triunfalista que ha ensayado la Moncloa, con poco éxito a las urnas. Miembros del partido afirman en privado que el gran error ha sido “el autismo y la prepotencia” con que han actuado mientras la sociedad no percibía en ninguna parte la salida de la crisis. Al discurso que el presidente español pronunció jueves ante su llanura mayor dejó atrás las frases autocomplaents y subrayó que la recuperación económica “no es suficiente” para ganar -una rectificación clarísima- y que la corrupción los ha pasado factura. Por eso pide más “humildad y sensibilidad”. Los populares han tomado buena nota de las condiciones que los ha puesto C’s para pactar a las comunidades autónomas donde son necesarios y ya modulan el relato también para allanar el terreno en caso de que se tengan que entender en el Congreso.

Competencia unionista

Finalmente, el PP ha vuelto a incorporar el debate soberanista a la agenda. Hay en juego el liderazgo del unionisme en Cataluña, donde Rivera trae ventaja. Rajoy ha empezado a subir el tono -el horizonte electoral aleja cualquier tercera vía- y ha promocionado la catalana Andrea Levy, que pasa a ser la principal antena del presidente español para saber qué pasa en Barcelona y un valor en alza cuando Alícia Sánchez-Camacho dé un paso atrás.